Lugares de Encanto y Viajes
Viajando Sola por Toulouse Francia

Cuando los compañeros del trabajo me dijeron que tendríamos 3 semanas de vacaciones en agosto, decidí realizar un viaje de inmediato. Busqué destinos cercanos que sean económicamente accesibles, y en los cuales me pueda sentir cómoda viajando sola.

Mi mejor opción fue Francia, está tan cerca de Barcelona que se puede llegar fácilmente en bus, así que compré un ticket con rumbo: Barcelona- Toulouse- Montpellier y me embarqué en la aventura.

Aunque he viajado sola otras veces, tenía una sensación de emoción y miedo a la vez, necesitaba desconectarme, pues aunque viva lejos de mi país, de mi familia, es inevitable volver a caer en la rutina. Me llené de valor y me fui.

Cuando llegué a la estación de Toulouse eran las 5am, a pesar de ser verano hacía un poco de frío y había muchas caras extrañas que me pusieron en estado de alerta. Con la ciudad aun de noche, y sin saber en donde estaba parada, preferí quedarme en la estación por un par de horas hasta que saliera el sol, mientras me preguntaba si habría sido buena idea aventurarme sola a una ciudad en la que ni siquiera hablo el idioma, en la que no sabía como moverme, etc… miedos comunes que vienen cuando inicias una aventura.

Pero en cuanto salió el sol todo cambió, pude ver la belleza de la ciudad en la que me encontraba, y me vino esa sensación de alegría cuando todo es nuevo y nadie te conoce. Me puse el sombrero, cogí mi maleta y a caminar!

 

 

Toulouse es una ciudad realmente linda! Me impresionó que hayan destinos que no sean tan visitados por no ser tan populares, que esconden tanta belleza, magia y cultura.

Las personas fueron muy amables conmigo, a pesar de no hablar francés trataban de entenderme con inglés o con señas, siempre que necesité me dieron una mano. Fue muy fácil conversar con desconocidos en un bar o en una cafetería, preguntar cosas en las tiendas, y movilizarme a pie por sus calles.

Una de las cosas que más me impresionó fue el Pont Neuf (Puente Nuevo), el atardecer desde le puente es unas de las vistas más lindas que he tenido viajando.

 

Las calles están muy bien estructuradas y es muy fácil moverse a pie. Hay varias iglesias y plazas por conocer, mucha vida nocturna, y por supuesto arte y cultura de sobra.

Por la temporada no encontré un hostel con los precios que buscaba, pero tuve suerte y encontré un airbnb muy accesible, era un depar grande, limpio y que además era solo para mi 🙂 aunque realmente llegaba solo a dormir.

Quienes me siguen por los stories de Instagram, habrán visto mi aventura con el famoso tren de turismo del primer día. Yo estaba sentada en una plaza cuando vi pasar ese tren súper chévere y dije tengo que subirme! Pues resulta que no encontraba desde donde partía ni hacia donde iba, y cada que el tren pasaba quería acercarme para preguntar, pero el semáforo cambiaba y no lo alcanzaba.

Finalmente, después de un día de caminata, logré subirme y recorrí los principales puntos de la ciudad en el dichoso tren, es una forma divertida y rápida de conocer Toulouse, al menos si tienes menos de 12 años jajaja, es broma, digamos que es un poco familiar, pero está bastante bien!

 

En la noche salí a la zona de fiesta con un amigo y conocí un poco de la vida nocturna de la ciudad, la población es bastante joven por tratarse de una ciudad de estudiantes y universidades. Hay muchos pubs y bares que aunque no son tan económicos, te ofrecen desde karaokes en vivo, hasta salas de juegos de mesa y competencias de bebidas.

Hay muchas cafeterías y terracitas con mesas para pasar un buen momento con los amigos, la ciudad se enciende con las luces de la rueda moscovita que está en la parte baja del puente, y música en vivo de los aficionados. Está bastante bien.

 

 

Al día siguiente visité la Cite de léspace (La Ciudad del Espacio), por una recomendación que me habían hecho, es un parque temático que se basa en el espacio y la conquista del mismo. Está ubicado en las afueras de la ciudad, pero hay un bus que te lleva y te trae durante todo el día.

Apenas llegas ves desde lejos el cohete que está situado en la entrada del parque, para mi fue una sensación muy emocionante ver un cohete real en vivo y en directo, su tamaño impone mucho respeto y te hace imaginar como sería la aventura de ir en uno de esos hasta la luna, y lo lejos que podemos llegar los humanos con nuestra creatividad.

 

 

Aquí puedes descubrir y aprender todo sobre el sistema solar, las galaxias, los satélites, metereología, etc. Pero sin duda lo que más me gustó fue ver cómo es un cohete por dentro, como viven los astronautas que viajan al espacio, su comida, su baño, los entrenamientos previos, y su vida personal, incluso te muestran fotos de sus familiares y tarjetas de los hijos que llevan en las naves, es una experiencia súper buena!

 

También tienes satélites reales que ya han cumplido su vida útil en el espacio y los han traído de vuelta, puedes aprender de qué estaban hechos y cuantas horas vivieron girando al rededor del planeta, todo muy bien explicado en letreros que cuentan su historia.

En el planetario puedes disfrutar de funciones varias cada día, yo vi una sobre las auroras boreales, me encantó!, algún día tengo que ir a Islandia y verlo en persona :).

Nunca se es lo suficientemente adulto como para dejar de sorprenderte con cosas nuevas, pero según entendí la zona del planetario estaba más enfocada hacia un público infantil. Era muy gracioso cuando me tocaba decir en la fila de las atracciones “No Kids” porque me preguntaban si entraría con mis hijos jaja, eso es igual de fuerte que cuando te dicen “señora”, de repente te imaginas a ti misma con un vestido largo y un rulo en la cabeza y quieres salir corriendo de ahí! “No no! just me please” les explicaba que disfrutaría de la función solo yo 🙂

Si van a Toulouse les recomiendo que guarden un día para visitar este parque, aprenderán muchas cosas sobre el espacio y la NASA, y verán en vivo cosas que solo se ven en las películas.

Finalmente volví a la ciudad en la noche, y salí a caminar y tomar algo, esta vez sola. Me paré a observar el atardecer del Pont Neuf nuevamente, podría pasarme horas ahí haciendo fotos de ese lugar. Es un sitio súper romántico e inspirador, y si te quedas en silencio puedes escuchar las guitarras de los músicos que te van relajando con el reflejo de la luna en el río.

Me fui a dormir, lista para ir el día siguiente a Montpellier.

Mágica Toulouse, 100% recomendada 🙂

 

Catalina Carvajal
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